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La Posada Cañón Devata ha sido parte de nuestra familia desde 1979. Su nacimiento fué como mucho en México ¡sin plan! Mis padres, Mateo y Susana, querían encontrar una manera de vivir y crecer una familia en el pueblo natal de mi padre, Puerto Angel. Reconocieron que a este rinconcito del paraíso llegaban muchos viajeros cansandos y darles la bienvenida era algo grato y placentero. Iniciaron con tres habitaciones sencillas en las cuáles habitaban personas que alargaban su estancia en base a trueques por sus talentos…aún conservamos los números pintados sobre las puertas de las habitaciones y recordamos a la pareja de jovenes que las pintaron muchos años atrás. Así fué, con la colaboración de tantas personas que se hicieron amigos de por vida, que nuestra pequeña cañada de cinco hectáreas creció y se fueron acomodando las veinte y dos habitaciones actuales, todas acurrucadas en la vegetación del lugar mágico que es. |
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| El pueblo fué ofreciéndole a mis padres terrenos vecinos que solamente habían tenido uso como tierra para cultivar la “milpa” que ya había agotado el suelo, consecuentemente era un lugar sin vegetación. Muchas de sus energías inicialmente se enfocaron en reforestar estos pedacitos de tierra con palmeras, ceibas, mangares. ¡Ahora disfrutamos de una pequeña selva! |
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| Hemos construído baños ecológicos que distribuímos por todo el cañón para fertilizar nuestros jardines y conservar nuestros veneros y pozos. Nuestro compromiso siempre ha sido de respetar el ambiente para ofrecérselo a los que son parte de él, así que tenemos de huéspedes permanentes muchas iguanas, hurracas (¡que se comen todas las papayas!) y muchos animalitos oriundos. |
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El cañoncito recibió el nombre de “Devata” por mi mamá, es una palabra sánscrita que quiere decir el proceso evolutivo del hombre al volverse ángel…¡Así que nuestras metas han sido altas! Mi madre dice haber encontrado su lugar en el mundo al llegar a Puerto Angel y al conocer a mi padre. La Posada es un monumento de dos culturas en diálogo y creación inspirada. Cada piedra en los caminitos entrelazados, cada talavera en un lugar específico que fué cuidadosamente seleccionado, es un momento de creación del lugar. Mi hermano y yo dejamos rastros de crayones en escondites que sólo nosotros conocíamos de chicos en nuestros juegos… ¡pero aun así se le han escapado a los proyectos de mantenimiento a travéz de los años!
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Escaleras a “El Cielo” |
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Mis papás ya se retiraron de La Posada y yo he vuelto a nuestra “casa” a seguir la tradición de darle la bienvenida a todo el que quiera compartirla. Esto nunca ha sido ni será unicamente un trabajo, es una vida plena. La Posada siempre ha sido nuestra casa con un recibidor gigante…con las pinturas de mi padre por doquier y la harmonía y sensibilidad de mi madre en cada diseño, es una obra de arte que habla de aquel ángel que todos seremos…bienvenidos.
Kali López
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